¿Un muerto habita su tumba? Para el Gobierno porteño, aparentemente no: llamó “deshabitada” a una bóveda en cuyo interior todavía había féretros.
La bóveda estaba deshabitada, eso decía la documentación oficial.
Esta mañana fui al Cementerio de la Recoleta. Entré a la bóveda que el Gobierno porteño quiere concesionar para instalar un local comercial con bar y encontré los féretros todavía adentro. Lo contamos y publicamos las fotos.
Horas después, el lugar apareció vallado y comenzaron a retirar los féretros. Un empleado del cementerio me envió las imágenes: los cajones aparecen sobre carretillas, en el pasillo contiguo.
No sé si nuestra publicación provocó esta reacción. La secuencia, en cambio, es comprobable: a la mañana la bóveda oficialmente “deshabitada” tenía féretros. Lo publicamos. Horas después estaban sacándolos.
Ahora el Gobierno de Jorge Macri debería explicar algo bastante más importante: ¿de quién son esos restos, adónde los están trasladando y bajo qué autorización?



