Un proyecto que contará con el apoyo de distintos sectores de la legislatura que se oponen a vender comida y bebidas desde una vieja e histórica bóveda de La Recoleta
Un proyecto de declaración presentado en la Legislatura porteña expresó su preocupación por la licitación del Gobierno de la Ciudad que pretende concesionar durante cinco años una cripta ubicada dentro del Cementerio de la Recoleta para instalar allí un gift shop, vender alimentos y bebidas y desarrollar actividades de turismo nocturno.
El espacio tiene 24,55 metros cuadrados y está ubicado en la Sección 17, Tablón 201, Sepulturas 1 a 12. El canon base fue establecido en $1.600.000 mensuales, a lo que se suma una participación mínima del 20% para el Gobierno porteño sobre los ingresos brutos provenientes del turismo nocturno.
El proyecto —presentado por los legisladores Guillermo Suarez y Manuela Thourte— pone el foco en algo que excede la conservación arquitectónica. El Cementerio de la Recoleta, señala, no es un espacio público cualquiera: continúa siendo un lugar de sepultura y duelo y, al mismo tiempo, forma parte del patrimonio histórico y cultural de la Argentina. La parcela, además, cuenta con nivel de protección integral.
Los pliegos permiten que el gift shop y la venta de alimentos y bebidas funcionen hasta las 23. Pero quizás el dato más llamativo sea el proyecto de turismo nocturno: contempla recorridos de jueves a domingo, entre las 19 y las 23, con grupos de hasta 40 personas por guía y dos grupos simultáneos. Incluso se valorará que las propuestas incorporen teatralizaciones, musicalización e iluminación adicional.
El proyecto también señala una contradicción: mientras informes oficiales hablan de vender únicamente productos cerrados en origen, sin elaboración en el lugar, el propio pliego permite alimentos y bebidas de elaboración simple e incluso infusiones.
Hay además una cuestión particularmente sensible: el proyecto definitivo de las obras que se realizarán en la cripta no estaba definido al momento del llamado a licitación. El adjudicatario tendrá 30 días hábiles desde que reciba la tenencia para presentarlo y posteriormente tramitar las autorizaciones correspondientes.
La iniciativa resume la discusión con una frase difícil de mejorar: “El hecho de tener la intención de poner en valor el Cementerio de la Recoleta no debiese ser sinónimo de mercantilizarlo como única opción”. Y advierte que lo que se haga en Recoleta puede sentar un precedente para la explotación comercial de otros espacios funerarios de la Ciudad.




