Cuando la ficción llega demasiado pronto
Creo que por primera vez Fauda consiguió que una serie israelí rompiera las barreras para convertirse en un éxito internacional.
Pero con la quinta temporada pasó algo distinto. La serie se acercó directamente al 7 de octubre y una parte importante del público israelí comenzó a resistirse a verla. Al fenómeno ya se lo llama informalmente el «síndrome Fauda».
Es bastante fácil entender por qué. Lior Raz, cocreador y protagonista de la serie, contó que después del ataque de Hamas tuvieron que tirar el guion que ya tenían y empezar nuevamente. El 7 de octubre fue una bomba cuya onda expansiva alteró todo. No sólo para los espectadores, también para quienes escribían y actuaban en la serie.
Barajar y dar de nuevo
La cadena se dio cuenta inmediatamente del problema que tenía. Algo original y extraño fue la recomendación sobre los dos capítulos referidos al 7 de octubre: en un cartel de advertencia decía que esas imágenes no eran indispensables para la continuidad de la serie.
La historia nos dice que Fauda se apuró demasiado. El Holocausto tardó mucho más en convertirse en ficción masiva. Hubo una excepción temprana, Ostatni etap, de 1948, dirigida por una sobreviviente de Auschwitz que filmó en el propio campo. Pero después hubo que esperar catorce años para El diario de Ana Frank, más de tres décadas para la miniserie Holocausto y casi medio siglo para La lista de Schindler.
Fauda, en cambio, empezó a convertir el 7 de octubre en ficción cuando prácticamente todavía era presente: Israel seguía en guerra, había rehenes cautivos y algunos integrantes del propio elenco habían combatido en Gaza.
Tal vez por ahí venga la cosa. No hay ficción sin distancia. No sé cuánto tiempo, pero seguramente el suficiente para que algo empiece a cicatrizar.
Cuando se intenta narrar lo sucedido sin la distancia adecuada, puede ser echar sal en las heridas. No soy psicólogo, pero no hace falta serlo para entenderlo.
El problema no está ni en la actuación ni en el guion. El 7 de octubre llegó a la ficción demasiado rápido.




De acuerdo. La historia para contarse como se debe ( sin omitir las múltiples causas de un hecho o fenómeno que merece transmitirse) tiene que tomarse su tiempo. ¿Que otra cosa es la historia sino tiempos de acontecimientos narrados? Lo que los periodistas llaman datos o hechos. Luego la narración o relato tiene el sesgo de quien la escribe. No sabía que una sobreviviente de un campo de exterminio nazi ( me niego a llamarlo de concentración como lo conocí desde chica y menos aún holocausto) pudo fotografia el horror desde dentro y en “tiempo real”. De las múltiples fotos sobre el tema las de esta persona no las ubico.
Por los sitios que leí en inglés, varios, es un éxito en Pakistán, India y creo que en otros sitios en árabe. Lior Raz se dirigió al sur armado, como civil en ese momento, otro de los actores de capírulos anteriores fué herido en Gaza y un miembro del equipo técnico murió en combate