Con el tiempo se confirmó que estas personas no solo mintieron sino que tenían bastantes pistas sobre donde había quedado el cuerpo de Santiago Maldonado.
Esta semana la Justicia Federal procesó por falso testimonio agravado a Matías Santana, conocido también como el “Mapuche de los Binoculares” en el marco de la investigación por la desaparición de Santiago Maldonado en 2017. Pasaron 9 años. Santana no podrá salir del país y se le dictó un embargo por 3,5 millones de pesos.
El militante aseguró aquel año que Maldonado había sido secuestrado, golpeado y finalmente trasladado en un camión de la fuerza con destino desconocido desde la toma de 1000 hectáreas en Cushamen. El territorio perteneciente a la familia Benetton estaba ocupado desde hacía dos años por Facundo Jones Huala y su gente. Jones Huala se encontraba por entonces en el penal de Esquel.
Santana explicó además que presenció los hechos cuando estaba en una loma, cruzando el río Chubut en el que se ahogó el artesano, arriba de un caballo y utilizando binoculares que nunca entregó.
Sin embargo, la lista de “testigos” que vieron o alimentaron la hipótesis de una “Desaparición Forzada” en el caso de Santiago Maldonado es extensa y va mucho más allá del recientemente procesado Matías Santana o el “Mapuche de los Binoculares” como se lo terminó conociendo.
Hay al menos ocho personas denunciadas en 2018 ante la fiscalía Federal de Esquel que se encargaron de difundir que el joven artesano, muerto ahogado en el río Chubut, había sido secuestrado por un grupo de agentes de Gendarmería Nacional y golpeado con saña a orillas del mismo río para después ser introducido en un camión de la propia fuerza.
La mayoría de los miembros de Pu Lof Cushamen sabían lo que había pasado con Maldonado, según se pudo conocer meses después, pero aun así insistieron con la denuncia de una Desaparición Forzada porque imaginaron que esto les iba a favorecer en la toma que estaban llevando adelante de unas 1000 hectáreas pertenecientes a la familia Benetton, donde transcurrieron los hechos.
Mucho se especuló con que Facundo Jones Huala estaba al tanto, pero que también vio la oportunidad de alentar una polémica nacional y que tiempo después se habría arrepentido de empujarla. Su propia madre María Jones Huala, cuentan en Bariloche, llegó a quejarse frente a amigos de la comunidad por invitar a alguien “blanco” al territorio ocupado. “Ya ven lo que pasa”, habría dicho.
Aunque Santana es quien aparece hoy como procesado por el delito de falso testimonio agravado, hubo muchos otros que le siguieron la corriente o incluso inventaron detalles que, en teoría, no había podido percibir el referente mapuche con unos binoculares que nunca aparecieron. Al momento de ser testigo, Santana estaba al otro lado del río, en la loma de un cerro y arriba de un caballo.
Entre estos creadores del relato se encontraban: Claudina Pilquiman, Ailinco Pilquiman, Soraya Guitart (vocera de la comunidad en ese momento), Adriana Baigorria, Andrea Millañanco (pareja de Facundo Jones Huala), Ariel Garzi (amigo del joven) y Lucas Pilquiman, mejor conocido como el “Testigo E”. Todos denunciados ante la fiscalía Federal de Esquel por su testimonio que faltó desde el principio a la verdad.

La arremetida del aparato de izquierda y Kirchnerista que se armó alrededor del caso basaba su denuncia en dos testimonios claves: el de Santana y el de una persona cuya identidad tardó en trascender, se trataba de Lucas Pilquiman. Este joven aparece en un video tomado por un conductor conversando y haciendo bromas con Maldonado en el marco del corte de la ruta 40, a metros de la toma en Cushamen.
Pilquiman, hijo de una militante kirchnerista y oriundo de Santa Cruz, fue la última persona en ver con vida a Maldonado. Dos abogados de la APDH de Córdoba, Fernando Cabaleiro y Carlos María González Quintana, reconstruyeron su “testimonio” (muy entre comillas) por teléfono a través de la voz de otros mapuches que iban delineando el relato de una escena de extrema violencia que nunca tuvo lugar.
Pilquiman aseguró (o algo por el estilo) que había observado cómo tres gendarmes se llevaban a Maldonado al que había conocido un día antes, el 30 de agosto de 2017. Pero a medida que pasaron los meses, Pilquiman se fue mostrando más renuente a confirmar sus dichos a pesar de que la APDH ya había llevado su testimonio a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Uruguay. Estuvo fugado gran parte del 2017 y 2018 hasta que la justicia lo encontró en Epuyén un pueblito de la zona.
La propia familia Maldonado, según se desprende de una conversación telefónica que trascendió en la época, ya dudaba de la palabra del joven quien finalmente reconoció que había mentido ante el juez Gustavo Lleral. La escena final era muy distinta a la que había relatado originalmente Lucas.
Maldonado y él estaban a orillas del río Chubut y como el artesano no sabía nadar no siguió a Pilquiman quien se dejó llevar por la corriente. Lo último que vio fue cómo Maldonado se quedaba solo junto al agua a centímetros de una zona donde la profundidad rondaba los 2,6 metros. Cargado de mucha ropa, por el frío que hubo en la madrugada, Maldonado se hundió en el agua segundos después de despedir a Pilquiman.
Luego de la aparición del cuerpo en el agua y del análisis por parte de 55 peritos, incluidos los de parte, los que concluyeron que el joven murió solo sin intervención de terceros, desde el Ministerio de Seguridad, entonces a cargo de Patricia Bullrich, se denunció ante la ante la fiscalía Federal de Esquel a un grupo mayor de supuestos “testigos”.
Cada cual había dicho su parte en 2017 y a medida que pasaban los días sin saber nada de Maldonado iban sumando datos falsos que complicaron la investigación de la justicia de Esquel. Ahora el procesamiento de Santana interrumpe el plazo de prescripción.
“En cuanto advirtieron que faltaba “El Brujo”, inmediatamente la comunidad de pseudo mapuches “armó” una causa por “desaparición forzada”, haciendo falsas declaraciones en los medios y luego ante la Justicia. Incluso mintieron descaradamente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que no requirió mucho para embargar a la Argentina con toda una gran patraña. Lentamente, pero todos van a pagar sus mentiras”, señaló a Clarín el abogado Fernando Soto, quien trabajó para el ministerio que conducía Bullrich en aquellos años y hoy es asesor en el Senado.
Horas después de la desaparición de Maldonado, con la noche avanzada, el grupo que componía la comunidad del Pu Lof, buscó al joven exactamente donde lo había dejado Lucas Pilquiman aquel mediodía. Lo hicieron con una camioneta y con las luces encendidas. Hasta los vecinos del sector quedaron alertados.
Los militantes sabían que el cuerpo estaba allí, según trascendió de fuentes cercanas, pero el río era profundo en ese punto, frío y la corriente muy fuerte. No podían sacarlo, contaron estas fuentes.
En su lugar, crearon un relato.



