A las puertas de la derrota

Un lúcido análisis de la realidad realizado por una de las luminarias del profundo pensamiento kirchnerista.

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\"Cris22\"Pedro Cosentino [/frame]

Celebérrimos candidatos se alzan para disputar, luego de tanta espera, la batalla final. Los gladiadores del Frente para la Victoria entran a la arena. Por allí, el maestro del discurso y de la disciplina de carácter, el talentoso Juan Cabandié. Junto a él, de la mano de su rubia ninfa, hace su entrada el famosísimo Martín Insaurralde, ídolo de multitudes. Detrás de todo, luego de tropezar con su propia lanza, se levanta Daniel Filmus, el jamás derrotado. Sin duda alguna, el equipo de los sueños que pondrá a las puertas de la derrota a toda la oposición.

Hemos atravesado un duro camino en la recta final. Nuestra presidenta se recupera mientras el insigne vicepresidente le hace guardia en la Casa Rosada. El viril Florencio Randazzo, honroso soldado, debe lidiar otra vez con los trenes que, pese a su calidad de renombre internacional, insisten en chocarse. Por suerte ante el accidente nuestro gobierno progresista hizo lo justo, lo honrado, lo revolucionario: culpar a los trabajadores.

La batalla se ha extendido, como no podía ser de otra manera, al terreno cultural. El ignoto y obeso Alfredo Casero ha injuriado a nuestro exitoso y atlético Cabito. Que sepa el ex Cha cha cha que, en nombre de la democracia y la libertad de expresión, no dudaremos en tirarle encima todo el aparato estatal hasta que se calle.

Mucha agua ha corrido bajo el puente y mucho se nos ha criticado. Sin embargo, hemos demostrado que nuestras propuestas y personas siempre han sido las mejores. Al delirio de James Bond de Sergio Massa contraponemos la discreción al actuar en temas de seguridad de Sergio Berni. Al violento discurso de Elisa Carrió, los modos cariñosos y amables de Guillermo Moreno. Al discurso vacío y lleno de lugares comunes de Mauricio Macri, la potencia discursiva y polémica de Daniel Scioli. A los dudosos negocios del Colorado De Narváez, la honesta transparencia emprendedora de Amado Boudou. A la congénita estupidez de Gabriela Michetti, el pensamiento luminario de Lubertino. Al machismo de un Olmedo, el feminismo recalcitrante de un Kunkel. A la parquedad catatónica de Binner, el carisma y la espectacularidad de Lorenzino.

Estos somos nosotros, estas son nuestras ventajas. Este domingo, no hagas caso a la mayoría y votá diferente: votá a los mismos de siempre.

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