Muy difícil de explicar

Un lúcido análisis de la realidad realizado por una de las luminarias del profundo pensamiento kirchnerista.

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\"maslaton\"

@Maslaton[/frame]

Tórridos debates se han producido en estos tortuosos días de lucha contra la restauración conservadora. En un ambiente obscuro de dañinas ideas, brilla la luminosa voz de nuestra presidenta en la irreverente entrevista que sufrió del siempre crítico historiador Hernán Brienza. Acosada por polémicos cuestionamientos como si su gobierno es excelente o en realidad maravilloso, nuestra gran capitana deslizó en la charla una verdad gigantesca: el kirchnerismo es muy difícil de explicar.

A esa afirmación agregaría otra que hemos repetido hasta el cansancio desde Carta Abierta: la realidad es muy compleja. Y es que, como supondrá algún lector malintencionado, sean frases completamente evasivas para salvar cualquier tema irritante. Es que, pese a lo que la mayoría crea, las cosas son siempre otra cosa. Por ejemplo, la propuesta de Martín Insaurralde de bajar la edad de imputabilidad no aloja una voluntad represiva como indicaría el sentido común sino, como señala Juan Abal Medina, una oportunidad de abrir el debate y el diálogo. Las elecciones de gobernador en Corrientes, de la misma manera, no deben leerse como una derrota sino como un resultado ajustado. En el mismo tren, la asignación de un 25% de las reservas para pagar deuda externa no es un acto de sometimiento a la usura internacional, sino una política soberana de desendeudamiento. Supongo que estos ejemplos bastarán para entender la idea.

También es muy difícil de explicar al ignaro ciudadano promedio la victoria social que significa tener antenas de DirecTV sobre los techos de las precarias casas de las villas. ¿Cómo un prejuicio de la clase media más gorila fue tomado como bandera por un gobierno popular, como ya había ocurrido con la idea de que los docentes viven de vacaciones? Vuelvo a tomar las palabras de la presidenta: el kirchnerismo es muy difícil de explicar, incluso para los que estamos dentro del proyecto.

Es muy duro ser kirchnerista, cada vez más. Que lo diga sino el pacífico compañero Guillermo Moreno, procesado por luchar. Que lo diga el Cuervo Larroque, que apenas hace unos días logró salir de la clandestinidad pública que la corporación le obligó a asumir. Que lo diga el eficaz Mariano Recalde, agraviado por la oposición por el único delito de pensar diferente y producir un déficit económico gigante. Cada vez es más difícil dar la cara por este proyecto pero no hay nada que temer: al menos por hoy, nadie nos obligará a dar difíciles explicaciones.

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