Fortalecer la democracia no es golpista

#8N: Mientras el gobierno acusa a toda manifestación adversa de \”intento destituyente\”, la marcha de hoy promete ser otra demostración masiva del descontento.

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Hemos perdido la noción de muchas cosas, nos hemos acostumbrado y ya damos por naturales conductas políticas que llegan a ser aberrantes para cualquier democracia moderna.

Manifestarse en contra de las medidas de un gobierno, aun contra el gobierno mismo, es un acto que fortalece la democracia aunque debilite a un gobierno en particular. Las sociedades no cambian a un gobierno sólido y respetado por uno menos respaldado. Es justamente mediante la participación que se producen los cambios ya sea de políticas específicas o de gobiernos completos. Esto que el kirchnerismo se esmera en mostrar como un atentado a las instituciones se llama Democracia.

Si doscientas personas se reunieran para protestar por las mismas causas que motivan la movilización del 8 de Noviembre nadie del gobierno hablaría de intenciones destituyentes, pero cuando se imaginan un millón de personas con las mismas consignas es un intento de golpe.

El problema, más que las consignas, es el número, un número que puede anticipar cambios futuros, la famosa alternancia en el poder.

Acusa a los autoconvocados, a los que desde las redes se pronuncian en contra del gobierno e invitan a participar, de derechistas, golpistas, tratan de creerse y hacer creer que son todos simpatizantes de Pando. Si pudieran le pagarían a Biondini para que se haga presente.

Lo único verdaderamente antidemocrático es hacer todo lo que está a su alcance para desalentar y frenar a los manifestantes, sembrando rumores temor y calificándolos de cosas que la mayoría de los participantes no quieren, ni piensan ser: golpistas. Es otra manera de tratar de frenar o por lo menos reducir la cantidad de concurrentes.

Y puede que logren hacerlo en alguna medida pero tanto los que se quedan en su casa por temor o por no querer ser confundidos con la derecha desestabilizante, forman parte de la enorme cantidad de gente que el gobierno pierde día a día.

Dicen que los manifestantes nunca fueron simpatizantes del gobierno. Aunque así fuera igual los perdieron; primero se perdieron de conquistarlos, segundo perdieron una enorme masa de espectadores pasivos que les autorizaban sus tropelías por omisión, en silencio. Ahora pasaron a engrosar la lista de los que quieren activamente participar y expresarse.

A un demócrata jamas se le ocurriría impedir o intentar frenar de la manera que sea, que otro ciudadano se pronuncie y se exprese. El kirchnerismo, en cambio, considera las manifestaciones adversas como una competencia que debe ser ganada a toda costa. Se olvida de hacer lo único inteligente que puede hacerse: escuchar y entender las razones de los manifestantes.

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