Por Nicolás Varela (@nicolinov)
Dos populares twitteros militantes que hacen blandir sus espadas diaramente en 140 caracteres. Plazademayo.com los entrevistó para conocerlos, saber qué y cómo piensan.
Cuando se habla de Twitter, comúnmente se mencionan retwitts, trending topics, followers, etcétera; pero casi nunca se habla de los usuarios, de aquellos que sacrifican horas y horas de su vida por 140 caracteres. Es por eso que este humilde espacio se propone sacar de las sombras y del anonimato a los hacedores diarios de esta comunidad virtual. Queremos saber qué piensan, qué hacen y, sobre todo, saber si son degenerados en busca de presas frescas e inocentes.
Los elegidos para esta primera entrega fueron dos twitteros que se identifican con espacios políticos diferentes: Lucas Carrasco (@carrascolucas), identificado con uno nacional y popular y Nicolás Pechersky (@supersifon), inmerso dentro de aquel que les da la bienvenida a todos.
@supersifón, autodefinido como “Demasiado progre para ser liberal, demasiado facho para ser radical”, estudia Derecho en la U. B. A., trabaja en la Legislatura Porteña y se encarga de la Política Universitaria en la Juventud de PRO Capital, nos cuenta que tiene Twitter porque “Me dio contacto con gente antes inaccesible (famosos y políticos) y me encanta el microblogging para comunicar”. Además lo utiliza para divertirse de una forma un poco ácida: “Me divierte mucho criticar medidas ridículas del Gobierno Nacional como por ejemplo el proyecto de Cabandié para prohibir la cajita feliz”. Sus respuestas directas, sin vueltas y sustanciosas, tanto que en casi todas gastó los 140 caracteres, dejaron entrever la forma en la cual @supersifon toma posición en la social media. En tanto, Lucas, tiene un estilo más sarcástico y desenfadado. Por ejemplo, cuando lo interrogamos sobre el porqué de sus 13.000 seguidores, nos dice que lo logra “Peleándome con todos” y que la mayoría de sus comentarios son mentiras, tanto que llegó al punto de afirmar “Que iba a casarme. Organicé, incluso, una fiesta de despedida. Estuvo muy linda”. Este muchacho, autodefinido como “Ex periodista, hoy ascendido a bloguero K”, le da muy poca relevancia a lo que pasa por la red, aunque afirma que “Las personas queremos comunicarnos, después buscamos excusas sobre el qué y vemos lo disponible para el cómo”.
En la vereda opuesta, el twittero macrista indica que “Tomo como una responsabilidad generar contenido y dar información a mucho anti kirchnerismo desorganizado”. Abierto a debatir por esta vía, pero a sabiendas de las limitaciones del caso “No espero resultados o debates serios. Cada tanto ves algo rescatable. Está bueno porque conoces personajes interesantes”. Con unos cuántos seguidores a cuestas, no se considera un usuario influyente, pero calcula la causa por la cual lo siguen “Será porque soy uno de los mayores defensores de Mauricio en Twitter, pero distinto a lo normal, con mucha ironía, humor y autocrítica”, al tiempo que casi a los gritos afirma “Soy PRO, por el Estado que propone y los referentes que elige. Defiendo a Mauricio por ser aquel que lo creó y mi candidato a presidente”. El énfasis amarillo invade gran parte de sus comentarios y eso, de vez en cuando le genera algunas agresiones “La más categórica de todas fue que soy la persona más fea de todo Twitter”. Por su parte, Carrasco tampoco se considera influyente aunque sostiene que “Hay gente influyente en cada temática. Yo, no lo soy” al tiempo que tiene bien claro qué es lo que motiva a los usuarios a que lo sigan “Hay varios que me detestan, otros que se divierten, otros son amigos y a la inmensa mayoría les chupa un huevo”. No concibe el debate a través de la plataforma, ya que “Ninguna idea compleja puede expresarse en 140 caracteres”, y tiene claro sobre lo que nunca comenta “Sobre cosas serias, complejas, sofisticadas e importantes. Insulto, nomás”. Idólatra de sí mismo, @carrascolucas se sumergió en las bondades de Twitter para descansar un poco de su trabajo y recomienda a “@nestorsbari para seguir la coyuntura política”. Finalmente le consultamos si la plataforma sirve para hacer política: “No. Porque la política no es un fin, sino un medio. Twitter, también”.
Orgulloso de que un comentario suyo, polémico y disparador -por lo menos en mis pagos, de sangrientas discusiones- haya girado a través de las redes: “Al mundillo de bloggerosK: Progresismo es progreso, conservador es dejar todo como está. Macri es progresista y CFK conservadora. ¿Entienden?”, Nicolás admira a Guillermo Francella, no se pierde ningún tweet de @drapignata y @HEMagnetto y evita, por su condición de militante “Agresiones personales como decirle “sobrecito” a algún periodista famoso, o hashtags divertidos pero ofensivos”.
Dos visiones diferentes, de la política y de la plataforma.

