Siria: Inminente ataque de EEUU

La escalada del conflicto, luego de confirmar la utilización de armas químicas, hace prever una intervención del gobierno americano y sus aliados esta semana.

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Las próximas 72 horas pueden ser cruciales en el desarrollo del conflicto sirio. Luego de que el gobierno americano afirmara ayer, a través de su Secretario de Estado, John Kerry que el régimen de Al-Assad utilizó armas químicas contra la población civil de ese país, la intervención militar en Siria aparece como un hecho cada vez más cercano.

A pesar de que el gobierno de Rusia rechazó terminantemente la posibilidad de una intervención en el país árabe y que puso en tela de juicio el uso de armas químicas contra la población civil, existen pruebas contundentes de que el gobierno de Al-Assad es responsable por la matanza de las 1400 víctimas registradas hasta el momento, ya que existen grabaciones de los miembros del régimen durante el ataque y después del mismo.

La posible intervención de EEUU aún no cuenta con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU. Uno de los principales obstáculos para obtenerlo es el poder de veto que tiene Rusia, uno de los países aliados con Siria.

Rusia tiene una única base naval en el Mediterráneo, ubicada en Tartus y la salida de Al- Assad del gobierno podría significar su pérdida. Es por ese motivo que Rusia veta en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cada posible acción militar contra Siria. En este sentido, el avance del gobierno de Barack Obama significaría una importante ruptura en el seno del organismo internacional.

Los posibles objetivos a atacar por parte de las fuerzas aliadas son las ciudades de Halab, Hama, Homs y Damasco. Se prevé un bombardeo selectivo sobre estas zonas y para ello, la oposición siria habría aportado información de la ubicación geográfica de los objetivos a atacar.

Las armas que podrían intervenir en el ataque son aviones de guerra Tornado de la Fuerza Aérea británica, Aviones F 16 Falcon de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el submarino nuclear Trafalgar de la marina británica y Misiles Tomahawk del ejército de los Estados Unidos.

El ataque liderado por Estados Unidos, estaría acompañado por potencias europeas como Gran Bretaña y Francia. Turquía, Israel y Jordania se sumarían a la ofensiva que puede producirse a mediados de esta semana; sin embargo estos países temen represalias. Por caso, en Israel se comenzaron a distribuir máscaras anti-gas entre la población civil.

Con esta iniciativa, Estados Unidos busca dos objetivos; evitar un nuevo ataque de Siria con armas químicas y enviar un mensaje a Irán para poner un freno a su proyecto nuclear. A estas cuestiones estará supeditada la forma del ataque. Siguiendo esa lógica, el ataque se produciría sobre los lugares donde están guardados los arsenales químicos de Siria y en los aeropuertos.

La segunda opción sería ir al choque frontal contra el régimen sirio e intentar derrocar el gobierno de Al-Assad. En este caso el ataque iría dirigido hacia las instalaciones gubernamentales. Sin embargo, una tercera estrategia podría apuntar directamente a las unidades que dirigieron el ataque con armas químicas. Para dar con ellas, se necesitaría más tiempo para que los servicios de inteligencia puedan recavar información precisa.

Una última alternativa de ataque podría darse con el fin de neutralizar el espacio aéreo, aunque esto no evitaría un futuro escenario de violencia terrestre con la intervención de artillería.

Sea cual sea la estrategia de intervención militar, todos los esfuerzos apuntarán al control del arsenal de armas químicas. El gran peligro que se avecina es que la escalada de violencia vuelva a las calles mediante la ocupación del espacio terrestre, opción que por el momento, parece estar fuera de la mesa para Estados Unidos. ¿Qué otros riesgos implicaría una intervención americana? El conflicto podría desatar una guerra fría a escala entre EEUU y Rusia. En los próximos tres días el asunto será dirimido en los organismos internacionales. Es muy probable que Rusia pida la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU, hoy presidido por Argentina, para detener el ataque.

Sobre la actuación de nuestro país en el conflicto, cabe agregar que el embajador argentino en Siria, Roberto Ahuad y nuestra cancillería no han producido ningún documento por la utilización de armas químicas por parte del gobierno Sirio.

Existe la posibilidad de que el principal aliado de Siria haga entrega, finalmente, de los misiles S 300 que el gobierno de Al-Assad pagó con dinero iraní, y que bajo presión de Israel y Estados Unidos, el gobierno ruso demoró en proveer.

Si bien parece improbable que Irán intervenga en la guerra, la amenaza de provisión de armamentos por parte de Rusia a sus aliados podría materializarse también con Irán, en caso de que entregue a este país baterías antiaéreas modelo S 400. Si esto sucede, Israel podría reaccionar.

Por otra parte, un escenario de mayor violencia e intervención armada, podría profundizar las divisiones entre la población siria. La llegada de la primavera árabe trajo a la luz un viejo conflicto religioso. El gobierno de Al-Assad, constituido por una minoría allawita tiene como aliados a los chiítas, y esto incluye a Irán y Hezbollah. Tras las movilizaciones populares en Siria, siguieron dos años de sangrientas represiones a las protestas de la mayoría sunita, a pesar de que este grupo étnico no representa a los rebeldes. Los rebeldes son organizaciones armadas apoyadas por Al- Qaeda, que comparten muchas de las características de los grupos que apoyan el régimen de Assad.

La familia Assad ya nos tiene habituados a este tipo de políticas. Basta recordar la masacre en la ciudad de Hama cuando en febrero de 1982 el ejército sirio mató en unos pocos días a casi 35.000 sunitas que intentaron organizar una revuelta contra el régimen de Assad padre.

De no haber una respuesta rápida, se corre el peligro de que continúen los ataques con armas químicas, se profundice la persecución a la población sunita y de que Irán refuerce su proyección en la región. Pero si el plan de intervención continúa, Estados Unidos y sus aliados deberán prepararse para el día después. Hezbolla jugará un papel importante en la reacción al ataque. Desde hace años las respuestas no oficiales de Irán y Siria a países en conflicto son ejecutadas a través de Hezbolla. La estrategia consiste en evitar un ataque franco que le pueda valer represalias al gobierno. Es probable que si Estados Unidos se decide a atacar, Siria utilice una vez más a la organización para dirigir su respuesta.

 

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