La realidad es un espejismo

Un lúcido análisis de la realidad realizado por una de las luminarias del profundo pensamiento Kirchnerista.

\"Scan1041622\"Pedro Cosentino

Inagotables reflexiones han surgido en mí esta semana. Así como he dedicado harto tiempo a desentrañar la relación que establece Marx entre economía y superestructura, también me he devanado los sesos tratando de entender por qué condenada razón los productos con la etiqueta “Abre fácil” nunca abren fácil.  Y es de esta última observación, querido lector, de la que obtuve una conclusión revolucionaria: no hay por qué establecer una relación de proporcionalidad

entre lo que se presenta como real y lo efectivamente real porque la realidad es un espejismo y el poder es, en el desierto de las ideas, del que mejor narra ese espejismo.

Un ejemplo: la oposición ha repetido hasta el cansancio que estamos aislados del mundo desarrollado. Sin embargo, nunca los tribunales del poderoso EEUU han estado tan pendientes de nosotros. ¡Nos miran con envidia! ¡Quieren arruinar este buen momento que estamos pasando! La deuda pública, como podemos recordar, era en 2001 de U$S 144.500 millones. Luego de esta década ganada, pagados más de U$S 173.000 millones), es de U$S 240.000 millones. Algún necio cegado por la tormenta de arena que agitan a diario las corporaciones dirá que esto es matemáticamente absurdo, pero la economía no se trata de números sino de amor. Y como sabemos el amor vence al odio y también, esperemos, a la corte suprema de los EEUU. Porque creemos que pagar la deuda es construir soberanía, no dudaremos en pagar obedientemente hasta que llegue el mismísimo fin del capitalismo.

Otro espejismo, en este caso de nieve, se desata en Neuquén. Allí una oscura alianza derechista que engloba estudiantes, obreros, mapuches y madres de plaza de mayo se ha levantado contra Chevrón, símbolo de la salud y la alegría en todos los pueblos en los que se ha asentado. La realidad es que nadie puede negar el carácter progresista de este acuerdo tan transparente que ni siquiera es necesario revelar sus cláusulas. Valientes agentes de azul, de todos modos, ya han hecho tronar el escarmiento.

Pero toda esto es un detalle. La batalla más importante se libra, hoy, en el debate por la constitucionalidad de la ley de medios. Es necesario que ganemos para que no sean esos defensores de las corporaciones, esos que reprimen, esos que mienten, los que te cuenten la historia. Nosotros podemos contar una historia mejor, esa es la consigna. Queremos muchas voces más, como un gran coro, diciendo todas lo mismo alegremente. ¿A quién le vas a creer? ¿Al espejo o al espejismo?.

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