Por Plazademayo
Tras 60 años de políticas expulsivas, 400.000 refugiados palestinos luchan en el Líbano por sus derechos.
La crisis masiva de refugiados que comenzó en 1948 con la creación del Estado de Israel, continúa y la mayoría de ellos están dispersos en Siria, Jordania, Líbano, Franja de Gaza y Cisjordania. Considerados “extranjeros apátridas”, son víctimas del abuso y la discriminación sistemática e institucional. En el Líbano la situación es aún más precaria, allí no existe ninguna ley nacional que los proteja: no cuentan con derecho a la salud, educación, participación política ni al trabajo. A pesar de las agresiones, las protestas palestinas han sido limitadas ya que no tienen derecho a la organización, como tampoco a la libertad de expresión.
Cómo empezó
Con la creación del Estado de Israel en 1948, estalló una crisis masiva de refugiados. Cientos de miles de palestinos se vieron desplazados Esto concluyó con el desarraigo de casi 800.000 . La resolución 194 de las Naciones Unidas \”derecho al retorno”, les otorgó la posibilidad de volver a su tierra o recibir una indemnización, los desterrados en 1948 continúan desplazados .Israel nunca aceptó los términos de dicha resolución. La mayoría de ellos están dispersos en Siria, Jordania, Líbano, bajo el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS).
La OOPS fue establecida en 1949, por la Asamblea General de la ONU, tras los fracasos deorganizaciones internacionales en brindar ayuda humanitaria a los refugiados.El organismo iba a ser temporal. Sin embargo, todavía existe y su mandato se renueva cada tres años; la OOPS no cuenta con recursos para su trabajo y cotidianamente es frustrado por las autoridades nacionales.
Los refugiados palestinos de 1948 y sus hijos, no están protegidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y quedan excluidos de la \”Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (Ginebra, 1951)[i].”Como el trabajo del OOPS consiste únicamente en proporcionar socorro y asistencia, los refugiados palestinos no reciben protección legal; lo que abre las puertas al abuso, la discriminación sistemática e institucional. En el Líbano la situación es aún más evidente, allí no existe ninguna ley nacional que los proteja.
Abuso y discriminación legal en el Líbano
De los casi 800.000 palestinos que huyeron en 1948, unos 100.000 se dispersaron gradualmente en más de 15 campos de refugiados en el Líbano. Se cree que muchos libaneses temían que con los recién llegados -la mayoría musulmanes sunitas- terminaría el equilibrio demográfico que había entre cristianos y musulmanes. La respuesta hostil tomó forma en estrictos controles en los campamentos, para que el activismo político social perdiera fuerza y el movimiento de los palestinos dentro del país fuese limitado, causando una gran tensión entre la comunidad de refugiados y la población local.
La discriminación vis-à-vis de los refugiados fue institucionalizada en la década del sesenta. A pesar de ser residentes, no eran considerados como civiles, sino como \”extranjeros apátridas” sin derecho a la salud, educación, participación política ni al trabajo.
Al finalizar la guerra civil, que dejó al país devastado y a cada participante derrotado, la desconfianza y discriminación hacia los palestinos habían aumentado. Eran señalados como los culpables por la miseria del país y se los responsabilizó del comienzo de la guerra en 1975. La naturalización de los palestinos surgió de manera urgente en la agenda de los libaneses, aglutinando a muchos bajo el lema \”El Líbano para los libaneses\”. A partir de 1990, el discurso recrudeció y comenzó una nueva era de abuso y refinada discriminación jurídica. Algunos importantes políticos libaneses, entre ellos el ex primer ministro Rafik Al-Hariri, expresaron: \”Los palestinos nunca conseguirán los derechos civiles y económicos\”, \”Los palestinos no recibirán un permiso de trabajo\” y \”El Líbano nunca aceptará ser un vertedero de desechos humanos\”.
La agresión no terminó con esas declaraciones. La inmunidad otorgada a las milicias por los crímenes cometidos en la guerra civil, y las restricciones para la circulación de los palestinos en el país -por la cual se solicitaba contar con un permiso de salida obligatoria para salir y reingresar en territorio libanés-, fueron algunos de los abusos cometidos. Tampoco se les permitió reconstruir sus casas, luego de que con la guerra civil quedaran reducidas a escombros; ni tener el derecho de propiedad.
A pesar de la naturaleza discriminatoria de estas políticas, las protestas palestinas han sido muy limitadas: no tienen acceso al derecho de organización y de asociación como tampoco gozan de libertad de expresión. Tambián marginada, la oposición libanesa nunca tuvo oportunidad frente a los ejecutivos del Líbano, que controlan el poder judicial mediante el manejo discrecional de nombramientos y ascensos. En 2005, parecía que la situación estaba cambiando.
El Líbano tras el repliegue de Siria
Luego del asesinato del ex primer ministro Rafik al-Hariri en febrero de 2005, Siria estuvo bajo una intensa presión internacional por lo que retiró sus tropas del Líbano después de 30 años. Este acontecimiento histórico allanó el camino a nuevas políticas. El cambio parecía flotar en el aire. Liderado por el ex primer ministro Fouad Siniora, el nuevo gobierno revocó el diálogo libanés-palestino mediante la creación del Comité de Diálogo Palestino-Libanés (LPDC) en octubre de 2005. En 2006, la oficina de la OLP en Beirut fue reabierta después de 24 años y una delegación ministerial del Líbano visitó un campamento de refugiados en julio del mismo año.
Desafortunadamente, debido a una serie de acontecimientos políticos, que incluyeron los fallidos esfuerzos por repeler las leyes que prohíben trabajar a los palestinos y la guerra con Israel en 2006, sumado a la crisis política que sobrevino a fines de ese año; este progreso se estancó.
La crisis nunca terminó del todo. Hoy, el Líbano no tiene gobierno y miles de libaneses se manifiestan contra el sistema político sectario. El país absorbe aproximadamente a 400.000 refugiados palestinos, un número dudoso ya que no ha habido ningún censo desde 1932. Más de la mitad vive en campamentos donde la pobreza extrema es el patrón a seguir. Recuperar su dignidad humana depende de que el Líbano firme y adhiera a todos los acuerdos internacionales para garantizar el cumplimiento de sus derechos. Mientras tanto, este pueblo recibe un trato criminal.
Traducción: Pilar Lonzième

