Novecientos noventa y siete

Matar al mensajero es reavivar el mensaje.

Novecientos noventa y seis

El cuerpo avisa y la mente traiciona.

Novecientos noventa y cinco

Amordazar los ojos para callar al corazón.

Novecientos ochenta y nueve

La cobardía sale disfrazada de pudor cuando no quiere que la reconozcan.

Novecientos ochenta y uno

Escribir bien es fácil; difícil es que te lean mejor.

Novecientos setenta y nueve

Hay que saber perder. Sobre todo, la cuenta.

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